TÓXICOS

Ella lo daba todo por él, cuando él sonreía despertaba miles de sensaciones en su ser, era de las pocas veces en las que ella sentía que todo estaba bien, que no sentía miedo de nada y que todo podría ser, simplemente esa sonrisa calmaba todo sus demonios. Pero no todo era color de rosa, así como esa sonrisa la hacía sentir libre y feliz, las palabras que él le decía la dañaban y acababan con todo a su paso, su boca era una pistola que no hacía más que disparar palabras hirientes contra ella, la lastimaba, demasiado y lo más probable es que él ni siquiera lo supiera o tal vez si y lo disfrutaba. Mientras ella se entregaba por completo a él; en cuerpo y alma, a él no le importaba, él solo pensaba en sí mismo y ella lo odiaba, lo odiaba porque no encontraba la manera de olvidarle, lo odiaba porque estaba destruyendo un sentimiento tan puro y bueno como el que ella sentía, pero principalmente lo odiaba más por todo el daño que le causaba, ella quería que él pasara por el mismo dolor, quería destruirlo tanto como besarle, por eso cada palabra hiriente que él lanzaba en su contra ella respondía con otra peor, era toxico y lo sabia, lo único que hacían era destruirse mutuamente, pero lastimosamente por mas que quisiera pararlo no podía; se encontraban en un circulo vicioso lleno de destrucción y deseo, por mas que ella trataba de salirse no lo conseguía, no sabia como.

Los dos estaban jodidos -a su manera-, pero jodidos al fin y al cabo. Tenían una personalidad demasiado explosiva; eran tan parecidos pero tan diferentes al mismo tiempo, los dos eran orgullosos, agresivos, hirientes y a la vez eran luz contra oscuridad, felicidad contra dolor, alegría contra amargura, inseguridad contra seguridad, odio contra miedo. Chocaban entre si, pero si ella tenia en claro una cosa; era que a como diera lugar iba a parar eso que tenían, lo iba a terminar de una vez por todas y de raíz, así se le fuera la vida en ello, lo lograría.


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